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01-07-2003
EL DESNUDO DE UN ARCHIVO
 
Por Daniel Reyes León

LA QUINTA DEL SORDO
Artista:
Guillermo Núñez

Centro Cultural Matucana 100
Dirección:
Matucana 100, Estación Central
Martes a domingo de 11 a 20 hs
Hasta el 20 de julio
ENTRADA LIBERADA

¿Que hace Guillermo Nuñez revisando nuevamente su obra, esta vez en un espacio tan demagógicamente marcado como es Matucana 100? La respuesta puede ser más sencilla que la extensión de esta nota. Sin embargo, no deja de ser extraño que nuevamente Guillermo Núñez recurra al concepto de revisión ante la posibilidad de generar una muestra de gran envergadura. Sobre todo si atendemos a la producción actual de su obra, que continúa circulando alrededor de la imagen impacto y el embudo simbólico que ella representa como acto que refiere a la violencia.

Cuesta mucho trabajo escindir esta muestra de lo que podría llamarse una retrospectiva, es decir una revisión abierta de toda la obra que ha producido un artista en vida. Sin embargo la condición de Matucana 100 como lugar de muestra determina a tal punto el mapa expositivo que todo el carácter retrospectivo cae en un rol secundario, produciéndose un extraño vínculo entre lugar y obra, que privilegia el desplazamiento entre imágenes y desfavorece la noción histórica que se ha pretendido. Como muchas veces lo he mencionado, Matucana 100 es un lugar de difícil acceso, no por el cómo llegar a mostrar allí, sino por las cualidades físico-espaciales que lo caracterizan, cualidades que por ningún motivo ocultan el galpón que en realidad es y la condición de estructura tosca y visualmente significativa. En la muestra de Guillermo Núñez, pareciera haber un sentido de apropiación que pocas veces es tan consecuente. La apropiación se lleva a cabo cuando la crudeza de las imágenes que nos propone van comedidas con la crudeza de un espacio poco acogedor, aumentando así el impacto que la imagen seleccionada llega a tener.

Respecto al imaginario de Núñez utilizado en esta muestra, se produce una situación contradictoria. Núñez es un artista del gesto, es decir, no establece su discurso a través de un tejido de relaciones fuera de las obras, sino que genera obras con un marcado carácter intimista y de interpretación simbólico contextual. La política es un plus que hace de su obra un estandarte, aunque no lo quiera. De esta forma, la trama, es decir el lugar desde el cual la obra no se constituye pero desde la cual sí se debe recordar, transforma el valor de la exposición en un documento; es más, convierte las obras en una compilación de documentos. De esta forma, la traducción de la retrospectiva se limita a ser un recorrido no histórico de un archivo histórico perteneciente al artista, es decir, una muestra articulada desde la violencia y no desde la historia personal, y desde la violencia documentada por obras que en sí carecen de la potencia que adquieren en el montaje de Matucana 100.

Entonces ¿qué hace Guillermo Núñez revisando nuevamente su obra? Busca redefinir el carácter de la violencia a través de un imaginario documental, recopilado principalmente de los medios comunicacionales masivos. El hecho de forzarlo a una retrospectiva es debido a ese paralelo que tiene todo hombre con la historia, después de ver cómo esta cambia y transfigura los hechos a favor de la continuidad. En este caso, una continuidad de la censura tácita que arrastra la violencia, continuidad que incluso la ha transformado en otro subproducto de la cultura.

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