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ESCENOGRAFICA
Muestra colectiva
Artistas: Maria Elena Cárdenas, Jorge Cabieses,
Pablo Ferrer, Voluspa Jarpa, Gerardo Pulido, Francisca Sánchez
y Antonio Silva
Galería
Muro Sur
Dirección: Mosqueto 562 metro bellas artes
Hasta el 17 de Mayo
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Desde hace
algunos meses que está funcionando en las inmediaciones del parque
forestal la nueva galería Muro Sur. Se puede decir que es un revival
de otras locaciones que han tenido ese mismo nombre dentro del circuito
expositivo nacional, ya que mantiene una línea curatorial semejante,
dejando que se experimente, cierre, aniquile y decore su interior al ardid
de los artistas que trabajan allí.
En esta ocasión
se presenta una colectiva, "Escenográfica", compuesta
por Maria Elena Cárdenas, Jorge Cabieses, Pablo Ferrer, Voluspa
Jarpa, Gerardo Pulido, Francisca Sánchez y Antonio Silva. Para
los que conocen la galería surge la primera gran duda: ¿cómo
tantos en un espacio tan pequeño? Pero, en lo que yo creo, es un
acierto, desde el punto de vista de la exposición total, las obras
tienen, entre sí, un ejemplificador uso del espacio. La galería
es pequeña, modesta en cuanto a metros cuadrados, sin embargo,
las obras se pueden apreciar sin ningún problema e incluso existen
claras relaciones entre los diferentes trabajos presentados. En términos
generales, es una muestra que no pretende más que lo que es, bastante
concisa en su recorrido y muy simple desde la postura que cada artista
adopta.
La crítica
consensuada en el medio nacional apunta hacia la falta de espacios en
los que se pueda exhibir arte. No se exige lo que sucede en países
como Suiza -donde existe un centro de arte contemporáneo por cada
treinta y ocho mil habitantes-, pero sí que existan lugares donde
se puedan extremar las propuestas. Las razones son muchas, desde la falta
de público, hasta la calidad de las obras presentadas, pero no
me voy a introducir en un tema caduco, obsoleto desde el momento en que
las políticas administrativas ignorantes aun premian el rechoncho
quehacer artístico de la oligarquía aristocrática.
Lo que realiza Muro Sur es una acción concreta que hereda mucho
de esa resistencia intelectual con la que se defendieron las locaciones
expositivas en los años de la dictadura. Es un gesto en nada heroico,
pero muy potente para el desarrollo de nuevas propuestas de arte en el
país. La cercanía al eje MAC - Bellas Artes es estratégica;
las inauguraciones de Muro Sur coinciden con los apoteósicos encuentros
sociales que realiza el MAC para cada muestra. Sin embargo, son las mismas
exposiciones las que establecen una directriz más radical, un tanto
más hermética, pero que, al fin, nos permiten apreciar nuevas
propuestas e incluso experimentos de artistas que nos tienen acostumbrados
a un tipo de obra específico.
Las obras
son en general la punta de un iceberg en el trabajo que realiza cada artista
-creo que la guerra puso el término de moda-, reafirmando el carácter
extremadamente conciso del total. Escapa a ello lo realizado por Voluspa
Jarpa, obra que se enmarca a sí misma, sin necesitar de ninguna
referencia o alusión a la obra completa de la artista. Ella nos
presenta un juego óptico y pictórico efectista, centrado
en la mirada del voyeur. Fisgoneando el baño de la sala por un
hueco en el muro poniente, nos encontramos con las manchas que la "pintora"
dejó en el muro, una eyaculación exagerada o un vómito
descontrolado que se adhiere al muro. Dos botones a un costado del hueco
nos invitan a presionar -rojo y verde- políticamente y ver cómo
la mancha en el muro se transforma de mancha oscura a mancha clara en
un juego de iluminación que recuerda las fiestas caseras en las
que alguien, por capricho o casualidad, ponía un tubo de luz negra
y hacía que muchos cerraran su boca para no mostrar el diente falso.
Algo de lo realizado por Alfredo Jaar en la Documenta 11 de Kassel se
puede traslucir en esta obra, como una adaptación del planteamiento
de la imagen utilizado por Jaar, a la pintura.
La incursión
en aspectos de iluminación hacen que esta obra quiebre la ajustada
disposición de la muestra y se proponga como antagonista a obras
de carácter menos ilusorio -como los semichorreos de Gerardo Pulido
y la pintura de María Elena Cardenas-. Sin embargo, si nos centramos
en la complementación de la obra al lugar específico de
la Muro Sur, las relaciones cambian radicalmente. Los semichorreos de
Pulido se transforman en los malos de la película, generando una
distancia abismal entre soporte y lugar, su secuaz vendría a ser
el video que nos recibe en la entrada.
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