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THE
LAST SUPPER
Artista: Damien Hirst
Técnica: serigrafía y video
Museo
Nacional de Bellas Artes
Dirección: Parque Forestal s/n
Duración: Desde el 25 de marzo al 4 de mayo
Horario: Martes a domingo, de 10.00 a 19.00 hs
ENTRADA LIBERADA
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En el arte,
la memoria es uno de los principales recursos desde los que se puede generar
la parodia, que finalmente lo constituye. El mantener fresco los recuerdos
y los referentes desde los que se plantea una obra indica los gustos desde
los cuales podemos definir -opcionalmente- criterios para ver. Todo elemento
de la realidad es una construcción mental desde la que se puede
seleccionar casi cualquier eslabón, y es en ese proceso de selección
donde también encontramos una manera de esclarecer los gustos personales
y detectar la precisión y relevancia de estos en cualquier otro
aspecto.
No hay duda
que las obras que Damien Hirst ha traído al Bellas Artes
son una alusión directa a su trabajo con la finitud del cuerpo
-recordemos sus animales de granja seccionados en cajas con formalina-,
y no porque en ellos el cuerpo surja como un modelo de apreciación
inmediato, sino porque utilizando una estética pertinente al campo
de la reparación del cuerpo -remedios-, nos disgrega las lecturas
simbólicas hacia la eminente posición del artista y su obra.
La muestra en sí es modesta, Last Supper es una serie
de 13 serigrafías con estética de envase de remedios, un
video -al que recomiendo mucha atención- y una muestra de su sitio
interactivo, pero trae en si toda la carga que el solo nombre de Damien
Hirts es en este momento en la escena internacional. Imposible hablar
de su obra sin mencionar la muestra sensation organizada por los Young
British Artist en comunión con Staatchi o incluso, como lo han
hecho algunos periodistas de diarios nacionales, hablar del trabajo con
el cuerpo que hacía Leonardo Da Vinci en su época -algo
que me parece exagerado y quizás ignorante respecto a una posible
confusión con el "Dr Muerte" quien embalsamaba cuerpos
humanos con fines anatómicos-.
Hay que considerar
en todo este aparataje de trayectoria, que éstas 13 serigrafías
-las de la muestra- llevan por nombre "La última cena"
alusión a un asunto numérico y temático de los trabajos
de Damien Hirst. Lo religioso es un espacio cultural de común
conocimiento que Hirst aprovecha para así abrir aun más
las posibles lecturas y de paso continuar con un leve toque irónico.
Algo que lo mantiene entre su ideal de ruptura y el trabajo clásico
del arte en formatos contemporáneos. Porque la serigrafía
tiene su exaltación pop, algo que no podemos llamar vanguardista
después de todo lo que ha sucedido en el ámbito internacional,
y sus trabajos tocan temas bastante comunes -como son la muerte, el amor
y el cuerpo-. Pero, todo eso lo hace de una forma que no deja de llamar
la atención y de proponer diversas lecturas, siempre al amparo
del personaje en el que se ha transformado.
Cada serigrafía
simula el frontis del envase de una medicina para tratamientos terminales,
pero se le ha cambiado el nombre del medicamento, por el de una comida
típicamente inglesa y se ha firmado; todo con la misma estética,
nítida al punto de ser minimalista, de los envases de remedios.
Sin embargo, esto no se acerca ni un milímetro a lo que es medularmente
el trabajo de Hirst. Pronto a lanzar una de sus obras en una misión
al planeta Marte, Hirst trae esta pequeña muestra para hacerse
presente. Nos trae una simple pero concisa reflexión de la obra
de arte como un ente activo y abierto, dispuesto a incluir los aspectos
más variados de una sociedad que siempre se encuentra en estado
convaleciente a los ojos de su trabajo. Al contrario de lo que se dice
en los medios chilenos, Hirst es un artista netamente visual. No defiende
el arte de ideas, declarándose a sí mismo un artista de
oficio que aprovecha el espacio mediático para generar más
obras y abrir, así, la posibilidad de mostrar sus propias obsesiones.
El arte es
como la medicina, puede curar. Sin embargo me sorprende la cantidad de
gente que cree en la medicina y no en el arte, sin siquiera cuestionarse
- Damien Hirst
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