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CANUTA
Artista: Vanesa Vázquez
Salas
de arte Gremio
Dirección: Galvez #173 - Cerro Concepción,
Valparaíso
Horario: Martes a Viernes de 11:30 a 15:30 hs y 19:00
a 23:00 hs; Sábado de 19:00 a 23:00 hs
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Fuera de
lo culturalmente correcto que pueda ser Valparaíso en estos momentos
debido a su futura incorporación a los patrimonios de la humanidad,
su situación en cuanto a circuitos artístico visuales es
bastante precario. Salvo ejemplos puntuales, en Valparaíso funciona
un sistema poco organizado de galerías particulares que más
que montar exposiciones, arruman pinturas, grabados o dibujos de manera
que el cliente pueda verlos con relativa facilidad y preguntar cuanto
cuestan. Lugares construidos especialmente, ninguno; adaptaciones que
podemos considerar galerías en términos de propuestas artísticas,
dos o tres.
Ubicado en
pasaje Gálvez, con acceso desde el plano por Urriola o por el ascensor
Concepción, Las salas de arte Gremio funcionan como una adaptación
de la casa al espacio de arte. Es una adaptación de la galería
moderna -como lugar de potenciales eventos y oferta culinaria- a una ciudad
que, por fisonomía y recorrido, se resiste a generar centros de
peso artístico según las modas que se han impuesto en ciertos
lugares de Santiago y el mundo. Debe ser por esa añoranza de un
Valparaíso escindido del mundo, que finalmente lo hace más
partícipe por extremar las posibilidades de quienes lo viven o
lo visitan.
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La obra de
Vanesa Vázquez llamada Canuta se ubica en
las cuatro salas que tiene Gremio para el montaje de exposiciones. Son
cuatro obras concisas, completamente cerradas desde el punto de vista
de la disposición formal, pero con un hilo conductor que digiere
el imaginario publico y local de Valparaíso, como un modo de construcción
que traslapa los estilos clásicos de la escultura, la pintura y
el dibujo. Si alguna vez existió un discurso postmoderno que amplió
las posibilidades de la escultura hacia la utilización de los espacios
en comunión con lo utilitario o con las reflexiones simbólico
identitarias del material y la figuración, se puede asegurar que
tanto en el dibujo como en la pintura esa ampliación detonó
como necesidad paroxística, haciendo un último alarde de
honor -y por lo tanto aún defendiendo valores- antes de declararse
desiertos en cuanto a intérpretes puristas. Lo hecho por Vanesa
se inserta con algún grado de timidez en ese circulo paroxístico.
Sin embargo, el movimiento que reúne las obras -podríamos
decir que su objeto de obra- no se enlaza en ningún momento con
las denotaciones puristas de los ámbitos anteriormente nombrados,
sino se acerca desde una mirada distante al imaginario popular, radicalizando
así la situación de Gremio como sala de exposiciones ubicada
en Valparaíso y desarticulando el análisis aislado de cada
obra.
Cada obra
se acerca un poco más a algún hito de la cultura popular,
el gastronómico -la pintura-, el de transporte - el dibujo-, el
religioso, -la escultura-, la decoración -el negocio-. Podría
decir que en Gremio durante esta exposición, se muestra el paisaje
de una ciudad en cuatro etapas diseccionadas por el ojo atento de quien
sabe identificar las rarezas que hacen de Valparaíso una ciudad
inmune al modo.
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