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11-09-2002
Apocalíptica III, de Santiago Vera Rivera en la Chile


Santiago Vera Rivera

ORQUESTA SINFÓNICA DE CHILE
Director:
David del Pino Klinge
Programa: Apocalíptika III, de S. Vera-Rivera -estreno mundial; Concierto para piano y orquesta Nº5, Emperador, de L. van Beethoven y Bolero y Suite Nº 2 de Daphnis y Chloé, de M. Ravel
Solista: Sergio Ciomei -piano-

Teatro Universidad de Chile
Dirección:
Providencia 043
Informaciones: 634 52 95
Funciones: viernes 13 y sábado 14 de septiembre, 19.30 hs
Valor de las entradas: desde $ 2.000

Con interesante programa, la Sinfónica de Chile cierra su Tem-porada Internacional, caracte-rizada por un aumento relativo de la variedad en las obras interpretadas por la agrupación, una relativa abundancia de música contemporánea e intérpretes que dejaron una gran impresión entre el público asistente a los conciertos. Para esta ocasión, especial por cierto, se incluye en las dos veladas de música el estreno mundial de una extensa obra del compositor chileno Santiago Vera Rivera; Apocalíptika III, Amor es el principio y el fin, para orquesta, piano, órgano y coro mixto. El programa también contempla el Concierto Nº5 para Piano y Orquesta, Emperador, de Ludwig van Beethoven, el Bolero de Ravel y su Suite Nº 2, Daphnis y Chloé. Para la obra de Beethoven ha sido invitado el pianista italiano Sergio Ciomei. Participará, además de la Orquesta Sinfónica de Santiago, el Coro Sinfónico de la Universidad de Chile, que dirige el maestro Guido Minoletti. Como es habitual, el maestro David del Pino Klinge estará al frente de la tropa.

Destacado compositor, de extensa carrera como creador -posee un catálogo de más de 60 obras-, investigador y docente, Santiago Vera-Rivera es también miembro de la Academia Chilena de Bellas Artes. Destaca por sus creaciones para orquestas y, sobre todo, coros -sus arreglos de música folklórica chilena para estas agrupaciones le han valido menciones y premios-, aunque también ha realizado música electrónica y generada por computador. Su Apocalíptika III, Amor es el principio y el fin, es la culminación de un ciclo de tres obras de las mismas características cuya idea surgió por "la contradicción del sueño con el fin de las guerras" a partir de la caída del Muro de Berlín y las Guerras en Yugoeslavia y el Golfo Pérsico. Apocalíptika II, El principio y el fin, le valió el Premio del WMD, Oslo, en 1990.

La obra en sí está escrita para Orquesta, piano, órgano y coro, incluyéndose este último como un instrumento más del conjunto orquestal, ya que su partitura contiene solamente fonemas, salvo en la última parte de la obra. En casi toda su extensión, la orquesta y sus agregados musicales funcionan como una única agrupación, no observándose papeles solistas entre los instrumentos o las voces. Solo al final aparece el coro en un papel más tradicional, interpretando el Himno a San Juan Bautista, original del monje Guido d' Arezzo -siglo XI-, que había sido esbozado muchas veces en las dos primeras partes del ciclo y que ahora se expresa en todo su esplendor, dándole una unidad en forma de lo que en música se conoce como Ostinato, es decir, la repetición de una misma línea melódica a lo largo de las distintas partes de una o más obras.

Del resto del programa, creo que lo más destacable es la Suite Nº2 de Daphnis y Chloé, el gran ballet que creara Ravel a principios del siglo XX por encargo del director de la compañía de los Ballets Rusos, Serge Diaghilev, con argumento de Michel Fokine sobre el texto Los amores de Dafnis y Cloe, de Longus -siglo II-. La historia cuenta las desventuras de dos amantes que, mezclados en la farándula de las deidades griegas, deben sortear todo tipo de adversidades para intentar que el amor prevalezca.

Hay quienes afirman, no sin razón, que la partitura completa compuesta para este ballet es la más relevante obra de la producción de Maurice Ravel. Incluso existen otros, Stravinsky entre ellos, que se aventuran a declarar que es la obra más bella del repertorio francés de todos los tiempos. Creo que ese juicio es un poco exagerado, pero viniendo de una persona de opiniones tan respetables, no ha de desconocerse. Más allá de todo, cabe afirmar que se trata de una obra fantástica y que la Suite Nº2 -se llama Suite de un ballet a los extractos que se hacen de la partitura completa para ser interpretado como música sinfónica- debería considerarse más bien como una sinfonía o, mejor, como un grandioso poema sinfónico -eso, por su meticuloso apego al programa del argumento-.

Quedan el Concierto para Piano Nº5, titulado Emperador, de Beethoven, una de las obras más conocidas de su producción concertante, por cierto culminación de su ciclo de conciertos para este instrumento -que hemos escuchado completo en esta Temporada Internacional, con grandes sorpresas en las interpretaciones solísticas-. El pianista invitado es Sergio Ciomei, músico italiano especializado en repertorio barroco y antiguo y que es muy conocido en Europa como continuista y clavecinista y cuenta con un par de discos grabados a su haber. Por último, el conocido Bolero, de Maurice Ravel, una de las obras más manoseadas de la historia de la música y repertorio más que frecuente en todo tipo de orquesta y dibujo animado. Concebida inicialmente sólo como un estudio de rítmica, alcanzó rápidamente gran fama, incomprendida incluso por el propio compositor.

Interesante cierre de temporada.

Por Sebastián Ferrada

David del Pino Klinge

Sergio Ciomei
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