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C I N E
10 de junio de 2004
VAN HELSING
Por Iván Pinto
VAN HELSING
País, año:
Estados Unidos, 2004
Director: Stephen Sommers
Protagonistas: Hugh Jackman, Kate Beckinsale, Richard Roxburgh, Elena Anaya, David Wenham
Duración: 145 minutos

Antes que nada quisiera contar una anécdota. No suelo quedarme dormido en el cine, al menos no profundamente. La última vez que eso había ocurrido fue hace como 2 años viendo La Momia 2. Bueno, y ahora viendo esta, Van Helsing, que por razones que no quiero entrar a detallar me vi yéndola a ver un viernes en la noche a horario de trasnoche. Pero un detalle que sí nos sirve para iluminar a la película: ambas son del mismo director, Stephen Sommers.

Van Helsing es, originalmente, el cazador de Drácula. Acá se transforma en una especie de Rambo en el siglo XIX que debe cazar a todos los monstruos posibles. Aparecen en el listado Dr Jekyll/Mr Hyde, El hombre Lobo, Frankestein y el mismo vampiro. Van Helsing, un superhéroe enviado por un poder eclesiástico, debe evitar que Drácula libere a sus hijos que matarán a todos los habitantes. Entre medio conoce a otra cazadora, una ruda mujer, que será un acompañante de aquí en más en la película, y que tiene sus propios motivos para querer matar a Drácula. Van Helsing por su parte, posee una no muy aguda inteligencia y una virtud para él a la vez que un defecto para el guión de la película: no tiene debilidades, su viaje es en ascenso, invulnerable. Van Helsing siempre gana. Creo que aquí radica gran parte de lo aburrida que resulta la película.

Van Helsing es lo que se llama un pastiche, un pastiche mal pensado, una mala broma, hecha sin suspicacia o un buen guión. Ahí donde las historias de aventuras atraen por misterio (Indiana Jones), o por sólidos argumentos (habla un fan de Spiderman y Hulk), esta cinta rellena su vacío con efectos especiales poco impresionantes a estas alturas y con un guión tan predecible como aburrido. Un cine de "imágenes de ninguna parte" (parafraseando a Raúl Ruiz) que confirma que sin ideas, los efectos digitales (habría que hablar algo más que de efectos en esta película: no existe otra cosa, no es agregado, es lo que constituye la propuesta) agregan un casi insano artificio a los filmes. Cine que está al servicio de una ideología, al fin y al cabo, pero sin poder de seducción. Vaya a ver otra.

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