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C I N E
16 de junio de 2004
TE DOY MIS OJOS
Por Maite Alberdi
TE DOY MIS OJOS
Director:
Icíar Bollaín
Reparto: Laia Marull, Luis Tosar, Candela Peña, Rosa María Sardà, Kiti Manver, Sergi Calleja

Sin bombos ni platillos llegó a Chile la ganadora absoluta de los premios Goya 2004, y con razón. Siempre son bienvenidas las películas que muestran realidades sociales como un modo de acercamiento a ellas, que quizás de otra manera no tendríamos. En un país donde mueren alrededor de ochenta mujeres al año víctimas del maltrato resulta comprensible que Bollaín tomara este contexto. Pero, al parecer, el valor de la temática la hizo olvidar la puesta en escena.

"Te doy mis piernas, mi espalda, mis orejas, mi nariz, mis ojos" dice Pilar mientras hace el amor con Antonio -su marido. A pesar de ser su víctima, se entrega en cuerpo y alma. Dicen que los ojos son el reflejo del alma, por su parte Antonio cree que en ellos se observa la verdad. Ella se da incondicionalmente como "buena esposa", pero ambos anhelan un romanticismo pasado que se hace fugaz en la cotidianidad. Sin embargo, como espectadores no tenemos claro cuán felices fueron, a qué romanticismo aspiran, a qué pasado, a qué verdad.

Es cierto, muchos nos hemos sumido en círculos infinitos de nostalgia descuidando el ahora, pero el relato se mueve en círculos concéntricos dentro de un presente narrativo que se vuelve repetitivo, que sugiere causas y violencia sin hacerlas manifiestas. Es innegable que es un mérito causar miedo sin mostrar maltrato explícito, pero lamentablemente el cine se sostiene con imágenes y aquí las sugerencias constantes hacen que nos paseemos por los mismos lugares, las mismas situaciones (incluso las elipsis se vuelven confusas), los mismos deseos de escapar y no poder, de rehabilitarse y no poder. Aunque los une el deseo carnal, presenciamos una constante represión del deseo, que se mueve siempre en lo mismo.

Asistimos a una fábula donde nos quieren tratar de enseñar cómo debería ser el verdadero amor. Así, escuchamos los innumerables consejos de un psicólogo. Vemos contrapuesta a Pilar a su hermana -Ana-, que figura como un modelo. Ana es la mujer que hace lo que quiere, decide libremente y se casa con el hombre que desea sin importar la opinión de los demás. En ella se da la relación inversa, observamos un marido que recién casado no tiene mayor trascendencia en la vida de su mujer, y auguramos un futuro subyugamiento. Pero el ejemplo a seguir no debería haber sido el estereotipo de mujer liberal; probablemente es imposible mostrar modelos de pareja, pues el perfecto resultaría digno de otro tipo de películas. Creo que simplemente habría resultado más lógico lograr la oposición con una pareja que respetando libertades lograra la complementariedad. Quizás dentro del compromiso social, el objetivo era mostrarnos que todos los extremos son malos. No lo sé.

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