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ONCE
HABITACIONES Y UN MUEBLE
Pais, año: España, 2003
Directores: Samuel Restucci, entre
otros
Fecha de estreno: 06 de Julio
Lugar: Cine Arte Alameda |
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Personalmente,
creo que el mejor estímulo para todos aquellos
que tienen ganas de hacer una película sobre
algo, cualquier cosa, es ver películas artesanales
y cortometrajes de estudiantes de cine. La educación
más inmediata para comprender y apreciar esta
estructura narrativa que hemos llamado lenguaje cinematográfico,
con sus articulaciones, triquiñuelas y efectos,
es ver material audiovisual semi-profesional, amateur
y ejercicios universitarios.
Una
película se torna interesante y genera un espacio
de emoción magnética (quedarse pegado)
cuando ha perdido el rumbo que el espectador ha trazado
en su mente antes de verla. Y para apreciar con claridad
el pegamento visual con el que se hace un armado de
ficción, nada mejor que ver películas
mal armadas, sueltas, ultra apretadas, flácidas,
o bien enigmáticas, oscuras, simples o complejas.
Bajo
esta premisa, Once Habitaciones y un Mueble
es un proyecto que consiste de once cortometrajes y
un mediometraje, éste último titulado
WAHA. Trata sobre dos marroquíes sin papeles
en Barcelona, y sus merodeos por una ciudad hiper-policializada.
La cinta es interesante por su uso de planos cerrados
y de estilo documental, aunque el pulso de la historia
decae con el exceso de afán de registro, dejando
de lado una puesta en escena que amarre el conjunto,
lo que termina por ser tedioso y dejar un sinsabor visual.
No obstante, la película se vuelve autoconsciente
de sus excesos, por lo que toma un rumbo inesperado
al mezclar tomas documentales de disturbios e intercalarlos
en la ficción, formando un rico pastiche que
pavimenta con logrado mérito su posterior desenlace,
que es su aspecto más interesante. Es decir,
hay dos maneras de happy ending: la muerte del malo,
la reconciliación, y otras soluciones que estamos
acostumbrados de ver, y ésta. La última
es más arriesgada, por supuesto, pero interesante
de ver, ya que pone en evidencia nuestra expectativa
de la suspensión de realidad que supone toda
experiencia fílmica.
Entre
los cortos, la gran mayoría experimentales y
tocando el tema de la inmigración y la políticas
soft-xenófobas, destaca la animación realizada
por el chileno Samuel Restucci para un grupo español.
Podríamos decir que mientras la mayoría
del material expuesto en Once Habitaciones y Un
Mueble es una mirada sofocante, mediada por
la economía de recursos, sobre vivir en una cuidad
europea, el trabajo de Restucci es una mirada de vuelo
de pájaro que complementa la parada terrenal
del resto de sus compañeros.
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