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NEGOCIOS
ENTRAÑABLES
Título original: Dirty pretty things
País, año: Inglaterra, 2003
Director: Stephen Frears
Protagonistas: Audrey Tautou, Sergi
López, Chiwetel Ejiofor, Sophie Okonedo,
Benedict Wong, Zlatko Buric
Duración: 97 minutos |
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Dirty
Pretty Things, traducida estúpidamente para
este país tan feo, tercermundista y sudaca llamado
Chile como Negocios entrañables
es lo nuevo del director de Alta Fidelidad, el
british Stephen Frears, protagonizada esa francesita
tan dije-bien actuada y carita comercial de estrenos
como Amélie o la bastante desapercibida
Dieu est grand, je suis toute petite, Andrey
Tautou.
El
plot, nada del otro mundo y algo mal contado, nos muestra
la historia de un nigeriano (Chiwetel Ejiofor) que,
de un día para otro, mientras es obligado a cumplir
diversas funciones dentro del londinense hotel donde
trabaja, encuentra nada más y nada menos que
un corazón humano en un W.C. ¿Emociontante?
Algo.
Okwe,
lleno de bondad y un sentido moral a prueba de kriptonita,
decide denunciar el hecho a la policía, hasta
que a último momento recuerda que su Visa expiró
hace rato y que la migra (migración) podría
mandarlo back to Nigeria y no de la mejor manera. Asustado
y nervioso como es de esperar, el buen samaritano de
Okwe deja el asunto de lado, sin saber que podría
llegar a tener la carta precisa para resolver todo este
lío, lleno de intriga y cosas raras.
Dirty
pretty things, thriller indie, drama o lo que sea
-todo menos lo que nos vende el trailer-, tiene el don
de enganchar los primeros 30 minutos, con personajes
bien construidos, una historia entretenida, un director
con fama de simpático y actuaciones bastante
sobre la media que tienen un don casi innato para ganar
la simpatía del público. Ejiofor (Amistad,
1997) brilla con luz propia dentro de esta cinta
llena de sub-mundos torcidos, raros y subvalorados,
mientras Tautou, la chica linda del cine francés,
acá una ilegal pakistaní llena de problemas
y rollos personales, nos muestra porqué Hoollywood
fija cada vez más sus capitalistas ojos en ella,
con una actuación brillante, llena de gracia,
encendida y bien lograda.
Ahora,
hablando de errores fuertes, lejos lo más imperdonable
de esta inglesa producción es la escasa profundidad
dentro de los temas que intenta mostrar, por un lado,
como un thriller algo B en el extraño "negocio"
del tráfico de órganos en un mundo bastante
caricaturizado y, por otro, como un semi drama con aires
de cable-película Hallmark sobre cuán
difícil es enamorarse de una chica(o) mientras
que en lo único que piensas es en salvar el pellejo.
Frears, como director y mandamás, no asume con
propiedad ni firmeza un tema ni otro, cosa que no afecta
en general el ritmo de la cinta, pero sí el grosor
argumental, que pierde energía temática
a lo largo de las aventuras de Okwe y compañía.
Dirty
pretty things, más que un filme simplón
y facilista como se podría pensar, termina siendo
todo lo contrario, es decir un esfuerzo mal logrado,
un puzzle mal fabricado, una historia a medias, mala
suerte quizás. Da pena, porque entre nos, del
resto tiene de sobra.
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