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C I N E
12 de marzo de 2004
NADAR SOLO
Por Iván Pinto
NADAR SOLO
Año, país:
Argentina, 2003
Director: Ezequiel Acuña
Musica: Jaime Sin Tierra, Marcelo Ezquiaga
Protagonistas: Nicolás Mateo, Santiago Pedredo, Antonella Costa, Tomás Fonzi, Mónica Galán, Manuel Callán
Duración: 102 minutos

La adolescencia es una etapa de lucidez en la vida. No por las decisiones acertadas que debemos tomar para el mundo adulto, todo lo contrario, es cuando la vida pareciera presentársenos con total desnudez, cuando nos damos cuenta por primera vez que estamos realmente solos. Filmar esa paradoja (el darnos cuenta que nada en el mundo se parece a lo que se dijo que iba a ser) y lograr de ella una experiencia cinematográfica, sólo a partir de los detalles, de una mirada que no perdona porque no deja escapar nada de lo esencial (no por mostrar, si no por su criterio de selección) es un hecho lo suficientemente importante como para estar felices que, en el panorama actual del cine, aún hayan cintas pequeñas como éstas que logran del hecho de ver imágenes una experiencia vital, necesaria, humana.

Nadar Solo es una película sobre eso y mucho más. Ezequiel Acuña, su director, logra establecer una estrategia de acercamiento precisa, sin grandes énfasis dramáticos (todo lo "importante" para el texto dramático pareciera ocurrir en off) pero, en ese sentido, absolutamente cinematográfica, en un entramado narrativo que parte muy de a poco y se va "adentrando" en la historia, dando su primer giro narrativo por la mitad de la cinta, lo que resta en tensión narrativa pero suma en un retrato minucioso de los gestos, las situaciones y ese estado siempre potencial, previo, trastabillante del personaje.

Un aire taciturno, ausente y, sobre todo, interrumpido de Martín inunda toda la cinta. Como si palabra y cuerpo fuesen cosas irreconciliables, pareciera que la vida de Martín pasa frente a sus ojos, dejando para otro momento las decisiones impositivas, urgentes del mundo "adulto". Martín pareciera estar en otro lado, frente al mar, intentando descifrar sueños que se le vienen a la mente como mensajes secretos a su vida. Asistimos (como elegidos) a momentos algo tristes en la vida de Martín, que sin apuros y sobre todo mediante ese arte que es el uso del fuera de campo, nos empiezan a llenar de algo nuevo, completamente renovador.

Nadar Solo es, también, una cinta sobre lo que recordamos de las cosas (los detalles, rincones, gestos, sensaciones) y la posibilidad de hacer de ello (del hecho de observarlas, retenerlas desde su superficie) algo cinematográfico.

El único material para hacer cine debería ser ese. A fin de cuentas no hay otro.

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