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C I N E
18 de agosto de 2004
MI VIDA SIN MI
Por Juan Eduardo Murillo
MI VIDA SIN MI
Título Original:
My life without me
País, Año: 2003, Canadá
Dirección y guión: Isabel Coixet
Director de fotografía: Jean Claude Larrieu
Actores: Sarah Polley, Amanda Plummer, Scott Speedman, Leonor Watling, Deborah Harry
Música: Alfonso De Vilallonga (compuesta), Alpha, Chop Suey, Beach Boys, etc.
Comenzaré con un cliché. Dicen que las mujeres son capaces de hacer varias cosas al mismo tiempo, mientras que los hombres ya con una actividad se ven bastante agobiados. Hagan la prueba (hombres) de hablar por teléfono y al mismo tiempo seguir un programa de TV y al mismo tiempo chatear por MSN. Nuestra memoria RAM, simplemente, se atasca. En Mi Vida sin Mi, la protagonista parece confirmar esto en su paroxismo.

Ann (Sarah Polley, belleza frágil, casi translúcida, musa de Atom Egoyan y últimamente en El Amanecer de los Muertos Vivientes) es capaz de morir y vivir al mismo tiempo. Más bien es capaz de tres cosas; porque además busca reemplazarse una vez muerta. De ahí el título. Y he comenzado con ese cliché porque la película, en cierto sentido, es ella misma un gran lugar común, porque nos pone frente a una pregunta que más de alguno se ha planteado en grises tardes de tedio y esplín; si nos dijeran que moriremos, irremediablemente, en un par de meses, ¿que haríamos con ese tiempo? ¿Haríamos una lista con las cosas que debemos hacer antes de morir? Seguramente.

Lo que no parece tan obvio es que, salvo ciertas excepciones, esas cosas anotadas no serían, como puede pensarse, las más descabelladas, temerarias y singulares. Por el contrario, pondríamos cosas que siempre hemos querido hacer, que de alguna forma sentimos que tenemos que hacer pero que siempre hemos pospuestos para mañana, y luego para pasado mañana y así, en esa ciega confianza del tiempo de sobra. Visitar a tu padre en prisión, enamorar a un chico, hacer el amor con otros hombres, decirle a tus hijas que las quieres todo el día, buscar una buena esposa para tu marido y una madre para tus hijas cuando ya no estés… Ann pone ese tipo de cosas en su lista.

Debo reconocer que la cinta me provocó anticuerpos en un principio. Simplemente, creo que con un punto de partida así (la muerte anunciada), ya tienes la afectividad del espectador ganada fácilmente. Lo mismo sucede en una cinta tierna actuada por ancianos o niños; la identificación emocional es inmediata, nace el quererlos, casi contra la voluntad de uno. Y no es que esta impresión se desvanezca con el transcurso de la película, pero al menos hay vías catalizadoras bien aprovechadas que hacen circular el denso aire sentimentalista y, por qué no decirlo, feminista que podría acarrear una historia así.

Mi Vida sin Mi adquiere oportunamente una dimensión pop refrescante, debido principalmente a la banda sonora y a la propuesta visual empleada, fuertemente emparentada con el video clip. Además, la cinta está poblada de pequeñas significaciones pop de “segundo grado”. Así, por ejemplo, la presencia de la legendaria Blondie, en el papel de la depresiva y desencantada madre de Ann ofrece otra lectura (si bien la cantante lleva varios filmes en el cuerpo) para el que quiera encontrarla. También me atrevería a decir, con respecto a la visualidad que despliega la cinta, que hay una especie de “hermandad formal” entre la directora de la cinta, Isabel Coixet, y Rose Troche, icono del cine femenino independiente, como también con la consagrada Sofía Coppola.

A veces cruda, otras veces decididamente lúdica, la cámara busca ese distanciamiento necesario para no tomarse tan en serio algo que, en resumidas cuentas, es solo un escenario, aunque sea el peor, en el que todos nos hemos imaginado alguna vez. Solo de esa forma justifico las últimas imágenes de la película, que proyectan las respuestas ideales a la lista elaborada por Ann, es decir, la vida sin ella tal como a ella le hubiera gustado vivirla si hubiese tenido el tiempo.

Con Almodóvar y su productora El Deseo tras el film, Mi Vida sin Mi destila reflexiones que exhuman amor, al ritmo sedentario y delicioso de canciones compiladas por Ann en cassettes para el hombre que ha logrado enamorar, así como grabaciones de saludos para todos los cumpleaños de sus hijas que ella no verá.

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