Pulse Aquí
. .

SECCIONES
Cine
. Comentario
. Ensayo
. Cartelera
Teatro
Música Clásica
Rock / Popular
Arquitectura
Plástica
Libros
Discos
Editorial

OTROS
Foro de UNAVUELTA
Contacto
Buscador

 
C I N E
18 de julio de 2004
EL HOMBRE ARAÑA 2
Por Gonzalo San Marín
EL HOMBRE ARAÑA 2
Título original:
Spider-man 2
Dirección: Sam Raimi
Guión: Miles Millar, Alfred Gough, Michael Chabon, Alvin Sargent.
Música: Danny Elfman
Fotografía: Bill Pope
Elenco: Tobey Maguire, Alfred Molina, Kirsten Dunst, James Franco, Rosemary Harris

Dentro de las superproducciones basadas en héroes del cómic, cuando es un mismo director el que realiza la primera parte y la secuela, siempre trata de cuidar más la factura en la segunda parte, intentando (dentro de las posibilidades que la producción le permite) incluir ciertos ingredientes que tienen más que ver con sus visiones personales. Así lo vimos con Tim Burton y Batman , Brian Singer y X-men , Guillermo del Toro y Blade y ahora Sam Raimi y la segunda parte de El Hombre Araña.

Hace bastante tiempo que no se veía en la pantalla el toque Raimi, y aunque en la primera entrega del superhéroe arácnido se veían atisbos, recién en esta película se recupera, en ciertos momentos, aquel particular estilo visual visto por última vez en Rápida y Mortal.

Hasta aquél western protagonizado por Sharon Stone, Sam Raimi era sinónimo de travellings sobre rieles kilométricos a velocidad ultrarrápida, de aberraciones ópticas que superaban las capacidades de cualquier lente gran angular o teleobjetivo y de actores contorsionándose hasta más allá de los límites de su anatomía. Era el hermano gamberro de Joel y Ethan Coen, que en vez de parafrasear a Preston Sturges y Raymond Chandler prefería la chapucería de William Castle y Los Tres Chiflados. Fruto de aquello son las dos primeras entregas de Evil Dead y principalmente Crime Wave, donde con guión de los ya mencionados Coen y posesionado con el espíritu de Tex Avery, dio vida a uno de los más peculiares esperpentos que entregó el cine en los años ochenta. Posteriormente vino Darkman, donde no abandonaba su toque y el western comiquero antes citado, donde llevó aquellos ingredientes hasta el paroxismo sin dejar de perder su norte. Era una especie de Guy Ritchie predigital, con las ventajas que eso puede significar.

Fue justamente la llegada de los ordenadores y la renovación del concepto de Blockbuster acontecida en los noventas lo que lo hizo dar tumbos de ciego, igual que al otro gran malabarista, Brian De Palma (que aún anda a los tropezones).

Raimi, a diferencia del director de Caracortada, y debido principalmente a que su cine nunca se alejó de la matiné (a excepción del bodrio Por amor al juego y la versión b de Fargo, Un Plan simple), por fin puede volver a caminar erguido en dos pies y con sus bolsillos rebosantes de billetes. Se podría incluso decir que agachó el moño por tanto tiempo sólo para poder finalmente llegar a estos resultados. Y es que el Hombre Araña 2 tiene muy buenos momentos Raimi: los créditos iniciales, la secuencia de la operación al doctor Octopuss y, en general, la mayoría de las apariciones del archivillano.

Es el trabajo de un buen artesano que logra sacarle un buen rendimiento al equipo que tiene a su cargo. La película presenta buenas actuaciones, en especial de Alfred Molina, a quien por fin le llegó su hora de fama, y Tobey Maguire que logra darle la personalidad de papel roneo que un personaje basado en una historieta Marvel necesita.

El guión no es gran cosa. A decir verdad, tiene mucho de telenovela juvenil, pero es efectivo, en ciertos momentos gracioso y equilibra bien los momentos íntimos (con tendencia a lo soso) con los de acción física, necesarios en un film de hombres en malla y capucha. No se enreda nunca en telarañas argumentales, lo cual se agradece.

Con respecto a los efectos especiales, son bastante superiores a los de la primera entrega, aunque hay que reconocer que Hollywood aún no ha llegado a solucionar definitivamente las imperfecciones del movimiento humano generado por computadoras. Pese a eso, las escenas de acción no defraudan.

Habrá que esperar que después de la solidez demostrada, los productores le den a Sam Raimi aún más soltura en la tercera parte, y así posiblemente los nostálgicos verán a Bruce Campbell (su actor fetiche) en un papel más significativo que el de un accesorio portero de teatro. En resumidas cuentas, cine evasivo de buena factura.

© UNAVUELTA
 

Copyright 2000-2004 Intergroup S.A. - intergroup@unavuelta.com
Hosting: MGI - www.maingroup.cl