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ESPLENDOR
AMERICANO
Título Original: American Splendor
País, Año: Estados Unidos,
2003
Directores: Robert Pulcini Y Shari
Springer Berman
Elenco: Paul Giamatti, Hope Davis,
Harvey Pekar
Estreno: 17 de Junio 2004 |
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En las
últimas tres décadas, el cine hecho en Estados
Unidos ha trazado dos caminos por los cuales ha caminado
su relación con el cómic. Por una parte,
las megaproducciones, con adaptaciones como Spider-Man,
Superman, Batman, X-Men, Hulk, etc. Por otra, y la parte
que nos interesa, corre su relación con el cómic
y sus sensibilidades, y como éstas afectan el entorno
donde la película toma lugar. Muchos de las historietas
de carácter más autoral son responsables
de las críticas endógenas más persistentes
y lúcidas de la mentalidad y cultura estadounidense.
Por esta razón, no es extraño ver que la
mayoría de los personajes nacidos o inspirados
en estas tiras cómicas son en su mayoría
silenciosas y excluídas del "american dream".
Autores, entre otros, como Dan Clowes, Chester Brown,
Robert Crumb, Peter Bagge son responsables de las miradas
más penetrantes en las facetas de una cultura tan
homologadora como alienante.
En
este contexto, Esplendor Americano, nos
introduce a una vida sin aspiraciones como la de Harvey
Pekar (Paul Giamatti), que trabaja como archivador en
un hospital. En plena crisis de adulto joven, desarrolla
historias sobre su día a día, dibujadas
por el gran R. Crumb, de quien Pekar era amigo y después
colega. Junto con eso, la película nos relata
los episodios de cómo conoce a su señora,
y cuando se hace conocido en la cultura pop gracias
al show del animador David Letterman, fama que lo termina
por hastiar, y que constituye una de las grandes escenas
de la película.
Lo
edificante, y deprimente a la vez, es ver a Harvey Pekar
intentando exasperadamente llevar a obra sus inquietudes,
resultando no en obras "culturales", como
poemas, pinturas o libros, sino en cómics. Es
en momentos como esos que adquiere sentido la frase
del autor de Corto Maltese, Hugo Pratt: "el cómic
es el cine de los pobres". Esto es el cómic
puesto en oposición con respecto a la fábrica
de sueños que pregona la industria del cine.
Al producir insomnios, el cómic de Pekar resiste
la invitación a la cama. El american dream, los
sueños que se hacen realidad, y el cine como
fábrica de sueños son todos conceptos
unidos en esa metáfora del sueño-pesadilla
y el despertar. En este sentido, historietas como las
de Pekar son equivalentes a un neorrealismo estadounidense.
Más silencioso y neurótico, pero de similares
intenciones estéticas.
Esplendor
Americano toca estos temas con la ironía
y desprendimiento que suele tener Woody Allen, de alguna
manera el símil de Pekar (aunque a Pekar le cargue
la comparación). Notable es la convivencia en
la película del mismo Pekar y su familia con
sus intérpretes, rompiendo el hielo con el espectador
y entrando en complicidad con la trama. Estos elementos
nos hablan de una mirada cómplice y compasiva
de los directores Pulcini y Berman ante Pekar y su obra.
Y no es de extrañar que así sea, puesto
que este tipo de películas de fuerte inspiración
en todo lo relacionado a la historieta, son trabajos
muy afectados por reconocer la pequeñez social
al ser dibujante de cómic alternativo, como en
Chasing Amy de Kevin Smith. Es la actitud del humano
como pobre diablo, empequeñecido ante las circunstancias
y la fuerza de la industria cultural y el capital, lo
que vulgarmente llamamos vida cuando exclamamos "así
es la vida".
La
resonancia del cómic en un ámbito social,
en particular en obras como la de Pekar, recuerdan la
frase del director español Luis García
Berlanga, que definió el trabajo de director
como un pasajero en un barco gigante, que mea siempre
en el mismo rincón, esperando hundir así
el barco. Esplendor Americano refleja
esta patética tarea, excluyendo incluso esa necesidad
de hundir el buque.
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