 |
EL
AMANECER DE LOS MUERTOS VIVIENTES
Titulo original: The dawn of the living
dead
Pais, año: Estados Unidos, 2004
Director: Zack Zinder
Guión: George A. Romero (1978
guion)
James Gunn (guion)
Actores: Sarah Polley, Ving Rames,
Jack Weber
Musica: Tree Adams, Tyler Bates |
|
Es
posible que el terror sea el género cinematográfico
más fecundo de cuantos existen, no solo por los
subgéneros que alberga, sino más bien
por su capacidad de reflejar los síntomas y desvaríos
de una civilización que jamás perderá
su miedos, que siempre desesperará ante el plazo
ineludible de una muerte que cercena sus sueños
y aspiraciones. La misma que siempre se sentirá
amenazada ante lo desconocido, ante el ruido sin presencia,
ante la pesadilla de no morir apaciblemente, sino asesinado,
reventado, devorado. George A. Romero vio en 1978 el
miedo y la paranoia norteamericana, y lo "somatizó"
en muertos vivientes, en seres que aprovechaban solo
el 5% de su potencial para devorar a los realmente vivos,
y para acudir en masa a los lugares que aún permanecían
en sus recuerdos; los centros comerciales. Cuántos
almuerzos de comida rápida con la familia los
días domingos, cuántas horas ante las
vitrinas sin comprar. "Cuando el infierno se llene,
los muertos caminarán por la tierra". Pues
bien, los malls están llenos.
El
remake de esa joya del terror llega ahora de la mano
del debutante Zack Snyder. Y las cosas han cambiado.
Aunque la versión actual esté plagada
de referencias bastante directas a su antecesora, como
el cameo de Tom Savini (creador de los efectos especiales)
y otros dos protagonistas de la cinta de 1978, El
Amanecer de los Muertos Vivientes 2004 encara
de forma muy distinta los miedos que palpitaban en el
cinta de Romero.
La
película comienza con una enfermera (Sarah Polley)
en un hospital con ganas de irse. Ha llegado un paciente
inusual, del que ella no quiere hacerse cargo. ¿Se
imaginan que al perdernos las noticias de un día
cualquiera, en las que se alerta a la población
por una preocupante plaga, seamos despertados bruscamente
en medio de la noche por la misma plaga en persona?
Esto da una idea del giro frenético que se opera
en la vida de esta enfermera y de otros 14 personajes
atrapados en un mall, rodeados por muertos vivientes
y amenazados también por sus propias inseguridades
y desconfianzas hacia los vivos.
Algo
curioso ocurría en la cinta de 1978; al verla,
te decías que cualquiera podía escapar
de las mandíbulas de esos esperpentos azulosos.
Los propios personajes "vivos" corrían
entre ellos bastante despreocupadamente, hasta que las
cosas se ponían feas. Por lo mismo, la fatalidad
era aún mayor; cualquiera podía escapar,
pero parecía imposible hacerlo. En esta versión,
en cambio, 10 veces más rápidos, más
fuertes, incluso con más cerebro, estos muertos
vivientes nos dan la sensación contraria; es
imposible escapar de ellos. La fatalidad está
desde el comienzo, está siempre, y eso, en mi
opinión, la hace bastante predecible. Menos asfixiante.
Y por supuesto, menos gore. Porque los muertos de Romero
se tomaban todo el tiempo del mundo para destripar y
desmembrar a su víctimas. Ahora, en la nueva
versión, una sola mordida, rápida como
la de un tiburón blanco, les basta para saciarse
y seguir con el próximo.
Quizás
con más semejanzas a Exterminio que a su progenitora,
la cinta logra de todas formas ir más allá
del efectismo (que es mucho) y darnos algunos momentos
de sencillez y sobriedad cinematográfica, de
buen humor negro y esa sensación de estar presenciando
los grotescos últimos estertores de una raza
que llevó demasiado lejos sus ambiciones, y que
merece, al menos en el cine, ser aniquilada una vez
más.
|