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C I N E
08 de junio de 2004
EL AMANECER DE LOS MUERTOS VIVIENTES
Por Juan Eduardo Murillo
EL AMANECER DE LOS MUERTOS VIVIENTES
Titulo original:
The dawn of the living dead
Pais, año: Estados Unidos, 2004
Director: Zack Zinder
Guión: George A. Romero (1978 guion)
James Gunn (guion)
Actores: Sarah Polley, Ving Rames, Jack Weber
Musica: Tree Adams, Tyler Bates

Es posible que el terror sea el género cinematográfico más fecundo de cuantos existen, no solo por los subgéneros que alberga, sino más bien por su capacidad de reflejar los síntomas y desvaríos de una civilización que jamás perderá su miedos, que siempre desesperará ante el plazo ineludible de una muerte que cercena sus sueños y aspiraciones. La misma que siempre se sentirá amenazada ante lo desconocido, ante el ruido sin presencia, ante la pesadilla de no morir apaciblemente, sino asesinado, reventado, devorado. George A. Romero vio en 1978 el miedo y la paranoia norteamericana, y lo "somatizó" en muertos vivientes, en seres que aprovechaban solo el 5% de su potencial para devorar a los realmente vivos, y para acudir en masa a los lugares que aún permanecían en sus recuerdos; los centros comerciales. Cuántos almuerzos de comida rápida con la familia los días domingos, cuántas horas ante las vitrinas sin comprar. "Cuando el infierno se llene, los muertos caminarán por la tierra". Pues bien, los malls están llenos.

El remake de esa joya del terror llega ahora de la mano del debutante Zack Snyder. Y las cosas han cambiado. Aunque la versión actual esté plagada de referencias bastante directas a su antecesora, como el cameo de Tom Savini (creador de los efectos especiales) y otros dos protagonistas de la cinta de 1978, El Amanecer de los Muertos Vivientes 2004 encara de forma muy distinta los miedos que palpitaban en el cinta de Romero.

La película comienza con una enfermera (Sarah Polley) en un hospital con ganas de irse. Ha llegado un paciente inusual, del que ella no quiere hacerse cargo. ¿Se imaginan que al perdernos las noticias de un día cualquiera, en las que se alerta a la población por una preocupante plaga, seamos despertados bruscamente en medio de la noche por la misma plaga en persona? Esto da una idea del giro frenético que se opera en la vida de esta enfermera y de otros 14 personajes atrapados en un mall, rodeados por muertos vivientes y amenazados también por sus propias inseguridades y desconfianzas hacia los vivos.

Algo curioso ocurría en la cinta de 1978; al verla, te decías que cualquiera podía escapar de las mandíbulas de esos esperpentos azulosos. Los propios personajes "vivos" corrían entre ellos bastante despreocupadamente, hasta que las cosas se ponían feas. Por lo mismo, la fatalidad era aún mayor; cualquiera podía escapar, pero parecía imposible hacerlo. En esta versión, en cambio, 10 veces más rápidos, más fuertes, incluso con más cerebro, estos muertos vivientes nos dan la sensación contraria; es imposible escapar de ellos. La fatalidad está desde el comienzo, está siempre, y eso, en mi opinión, la hace bastante predecible. Menos asfixiante. Y por supuesto, menos gore. Porque los muertos de Romero se tomaban todo el tiempo del mundo para destripar y desmembrar a su víctimas. Ahora, en la nueva versión, una sola mordida, rápida como la de un tiburón blanco, les basta para saciarse y seguir con el próximo.

Quizás con más semejanzas a Exterminio que a su progenitora, la cinta logra de todas formas ir más allá del efectismo (que es mucho) y darnos algunos momentos de sencillez y sobriedad cinematográfica, de buen humor negro y esa sensación de estar presenciando los grotescos últimos estertores de una raza que llevó demasiado lejos sus ambiciones, y que merece, al menos en el cine, ser aniquilada una vez más.

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