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HERMANOS
Título original: Wilbur
Wants to Kill Himself
Año: 2002
País: Dinamarca, Francia,
Suecia
Drama – Comedia
Film - color - inglés
Dirección: Lone Scherfig
Guión: Anders Thomas
Jensen, Lone Scherfig
Protagonistas: Jamie Sives,
Adrian Rawlins, Shirley Henderson |
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Durante
este año, varias películas han traído
a la pantalla el tema de la muerte, como queriendo sacar
del cajón, para hacerla patente, esa incómoda
certeza del paso del tiempo, el reconocimiento de un
límite. Así, películas como El
gran Pez, 21 Gramos e incluso Las
Invasiones bárbaras, no han hecho más
que mostrarnos personajes conscientes y al borde de
su propia muerte, presentándola como un límite
que ordena y determina la experiencia. A primera vista,
Wilbur wants to kill himself,
la cuarta película de la danesa Lone
Scherfig (Italiano para principiantes)
parece, fallida o engañosamente, querer introducirnos
en una temática semejante.
Puede
que sólo se trate de un mal nombre, o que inéditamente,
la versión española del título,
sea un poco más acertada que el original. Sí,
porque la película, más que hablarnos
del suicidio, se arma alrededor del amor y la disimulada
rivalidad entre dos hermanos de personalidades opuestas;
Harbour el protector y bondadoso, Wilbur el indiferente,
desiquilibrado y frágil que quiere quitarse la
vida, y que tras frustrados intentos, se ve obligado
a vivir con su hermano mayor. Así, a medida que
la cinta avanza, las cosas se vuelven cada vez más
disparejas. Harbour comienza a consumar sus deseos,
y se casa con Alice, una austera madre soletera que
le va a vender libros viejos a su tienda. Harbour encarna
así todo aquello que la película presenta
como lo que podría devolverle a Wilbur su estabilidad:
la mujer, el trabajo, la estabilidad, la compañía,
la familia.
Y,
efectivamente, esto es lo que sucede cuando comienzan
a invertirse los papeles. Como decíamos más
arriba, el título original de la cinta, nos hace
pensar que su eje apunta a los suicidios de Wilbur.
Sin embargo, la película avanza y nunca llegamos
a entender porqué Wilbur es cómo es y
porqué quiere suicidarse. Incluso, más
que un verdadero conflicto, la muerte aparece para Wilbur
como un deseo frustrado más. La muerte, se desplaza
hacia Harbour: es él y no el suicida innato,
quien cae víctima de una enfermedad terminal.
El asunto que cobra entonces un real protagonismo es
la relación entre el trío amoroso Harbour-Alice-Wilbur,
y los vínculos de esta nueva ‘familia’
que comienzan a dar vitalidad a la empolvada tienda
de libros viejos y a devolver el equilibrio y el interés
a estos precarios sujetos. Desde aquí el giro
se da cuando Harbour sale de escena y en una suerte
de sacrificio, muere (y aquí la muerte deja de
ser caricatura) dejando libre el camino para que Alice
y Wilbur comiencen una nueva vida. Desde aquí,
el cierre del film nos deja con la sensación
de estar ante una solución un poco facilista
de los conflictos, donde el amor (filial, amoroso) parece
curarlo y borrarlo todo: la indiferencia, los deseos
suicidas, el pasado, la infidelidad, la culpa, el dolor
por la muerte.
Así,
se profundiza poco en los conflictos de los personajes
(por ejemplo, la justificación de los motivos
suicidas de Wilbur por la prematura muerte la madre
resulta bastante débil) y todo se resuelve en
un clima bastante consensual, tanto a nivel argumental
como formal. Wilbur wants to kill himself,
se libera ya completamente de las reglas de Dogma, introduciendo
música y haciendo casi transparentes las operaciones
de la cámara, aunque esto no se traduce en riesgos
en alguna dirección distinta. Es una película
austera, lineal, filmada con sensibilidad y buen sentido
del humor, con buenos personajes secundarios como el
escéptico siquiatra, la desagradable y camaleónica
enfermera. Pues bien, sólo queda por decir que
tras los descabezados intentos suicidas de Wilbur y
su despistada existencia, lo que la película
intenta es reivindicar un aferrado amor por la vida.
En fin... |