Gustavo
Cerati
|
Desde que
en la Argentina el dólar trepó techos inalcanzables para
la mayoría de la población, hace poco mas de una año,
la maquinaria del rock nacional -con todo lo que esto implica: shows,
discos, videos, merchandising, giras al exterior, promociones-, se despertó
del letargo en el que se encontraba.
El rock argentino
se ubicó durante más de 10 años a la sombra de los
grupos y solistas extranjeros, que llegaban al país uno tras otro,
llenaban estadios, y vendían millones de discos: desde los Rollings
Stones, pasando por Madonna, Michel Jackson, Prince, Ramones, hasta Aerosmith,
Bob Dylan, y U2, por citar sólo algunos. En la actualidad esa abrumadora
cantidad de artistas extranjeros que se paseaban por Buenos Aires años
atrás ya no están más; algunos añoraran aquellos
años, pero quizás no se han dado cuenta de la oportunidad
que se le ha abierto, a la música local. Y no hablo sólo
de los grupos ya consagrados, que antes de la devaluación ya poseían
un público fiel, que obviamente de a poco se sigue incrementando,
si no de grupos nuevos, o no tanto, que durante todos estos años
han estado tapados, y "pisoteados'', por la cantidad de grupos internacionales
que se paseaban por la ciudad, dejando escaso espacio para los grupos
independientes, o con poca estructura y difusión.
Hoy en día,
los "grandes" grupos nacionales, como Los Piojos, La Renga,
Bersuit Vergarabat, Divididos, Babasonicos y los solistas, como Charly
García, Fito Paez o Luis Alberto Spinetta, llenan teatros, algunos
estadios, y deben agregar, generalmente, una gran cantidad de funciones.
Más humildemente, una gran cantidad de bandas están empezando
a habitar más continuamente los circuitos del rock y de la música
nacional, situación que años atrás no se presentaba
tan a menudo. Asimismo, esos grupos empiezan a ocupar espacios en las
principales radios del pais, rotando más frecuentemente canciones
de grupos que hasta hace no mucho no tenian esa posibilidad de darse a
conocer masivamente. Poco a poco el circuito de pubs, teatros y demás
escenarios, se va expandiendo, y se generan nuevas alternativas para gran
cantidad de bandas que, hace algún tiempo, ni siquiera eran consideradas.
Aunque, lamentablemente,
las principales compañías discográficas apuestan
casi exclusivamente a las grandes bandas, o los inventos pop-televisivos,
que cada vez nos invaden con más frecuencia, existe una gran cantidad
de sellos independientes que intenta expandir y difundir en el mercado
local a estos grupos, de diversos estilos, con proyectos nuevos, más
originales y, quizás, no tan seguros comercialmente hablando, pero
que tratan de subsistir entre los grandes y generar un mercado discográfico
paralelo, que de a poco va sumando más adherentes y una gran cantidad
de propuestas.
Será
cuestión de aprovechar esta oportunidad que se presenta ahora,
post-devaluación, y de encauzada hacia una política de difusión,
edición, y selección de material, tanto por parte de las
compañías, grandes y chicas, como por parte de los grupos,
productores y demás personas que conforman el mundo de la industria
musical nacional.
|