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17-12-2002
Entrevista a Proyecto Verona

TONTAS PROMESAS FALSAS
Artista:
Proyecto Verona
Sello: Isopo Discos, 2002
www.isopodiscos.com

1. Ultimo intento
2. Adolescencia
3. Cielo de agua
4. Tiritar
5. Necesito -Boeing Radio Edit-
6. Intensidad
7. Gris
8. Hasta que vuelvas a mí
9. Consuelo
10. Amor Amargo
11. HQVAM -Boeing Remix-

Si el número de bandas independientes que sobrevivieron a las incertidumbres del mundillo musical se cuentan con los dedos de la mano, tal vez necesitemos un pulgar más para dar cuenta de los logros de Proyecto Verona, que acaba de lanzar Tontas promesas falsas, su primer álbum.

Los orígenes del grupo se vuelven borrosos hasta para sus miembros fundadores, Andi Bonomo y Verónica Verdier. Ambos arquitectos, aunque ligados a la música desde hacía tiempo -él con La Portuaria, ella cantando con un sinfín de nombres, de Fabiana Cantilo a Roby Draco Rosa-, fueron dándole forma a canciones que en un punto se volvió natural salir a mostrar. Numerosas presentaciones en vivo mediante, el paso siguiente fue la grabación del EP Uno, una pequeña colección de piezas muy bien recibida por público y prensa, editada por Isopo Discos. En medio de esta ola ascendente, Bonomo resolvió partir a España y, aunque el proyecto siguió en pie vía mail, Vero tuvo que insuflarle nueva vida y ocuparse de reclutar otros integrantes. Con ellos se preparó la edición de Tontas promesas falsas, un disco que sorprende por su calidad sonora, una característica inusual en el sonido de las bandas independientes, así como por su arte de tapa cuidado y moderno. El álbum recoge algunas canciones del EP más nuevas composiciones que se deslizan cómodamente del trip hop de Último intento al bolero de Consuelo, coqueteando con la bossa en Hasta que vuelvas a mí y poniéndole color y cuerpo al desengaño amoroso en la extática Gris. Todo envuelto en velos de sonidos sintetizados y apoyado en bases que, por una vez, se llevan bien con la claridad de las guitarras y la adamantina voz de Verdier. Con ella, justamente, nos pusimos en contacto para que nos contase más sobre la historia del proyecto:

- Antes de que Andi se fuera a España, ¿cómo era el proceso de composición de las canciones? ¿Qué es lo que define, letra o melodía?

Por lo general Andi armaba bocetos de canciones en la guitarra y yo las cantaba, juntos íbamos encontrando la estructura del tema, yo les iba encontrando melodía y con el tiempo definía la letra. En ese caso lo que define es la melodía. En función de eso y del "clima" de la canción me inspiraba para escribir la letra y a lo mejor redefinía en base a eso la melodía. Pero se daban otras formas. Alguna vez Andi trajo, además, una idea de letra y melodía y juntos la terminamos. Un par de temas son completamente de él -letra y música-; yo sólo participé en la producción. Otros son completamente míos. En mi caso yo los armaba en el piano y después Andi hacía los arreglos de guitarra. A veces hubo colaboración de terceros -la música de "Consuelo" o la letra de "Cielo De Agua"-.

-Imagino que ahora, vía mail, es distinto ¿sienten que la obligada mediación de los dispositivos electrónicos influye en el sonido de las nuevas canciones?

Puede ser, porque ahora la producción depende exclusivamente de mí, o mejor dicho, de la banda. En lo que seguramente influyó es en el volumen de canciones que trabajamos con Andi, que ahora, lamentablemente, es menor. Por suerte PV tiene ahora otros compositores, que son Eduardo y Claudio, los nuevos integrantes, si bien Andi sigue copado en participar como compositor desde el exilio.

Claudio Luliano en guitarra, Lucio Kancepolski en bajo y Eduardo Balerdi en guitarras y samplers son en la actualidad las caras visibles de PV, con quienes Vero se estuvo presentando con un ritmo febril durante todo 2002. Con los cambios, apunta "se perdieron cosas pero se ganaron otras. Creo que el nuevo sonido es más fresco y moderno". Parece estar satisfecha con la nueva formación y ante la pregunta sobre si la calidad de la grabación responde a una búsqueda consciente o a tener los medios, dice "es un voto por la calidad, sí, somos obsesivos y no tenemos los medios idóneos -pero estamos tratando de juntar la plata para tenerlos-. Lo que sí tenemos son excelentes músicos".

-Las canciones parecen depender bastante de tu voz. ¿Explotan la mina de oro conscientemente o es una llegada natural?

Se da natural, creo yo, porque en definitiva soy la que termina definiendo los fraseos melódicos. De todas formas últimamente estoy estudiando más en profundidad las posibilidades de mi voz, intentando justamente explotarla al máximo, cosa que en "Tontas Promesas Falsas" creo que no sucede. En ése álbum es sólo uno de los personajes que puedo desplegar el que aparece.

-El disco suena coherente con una misma estética a lo largo de la mayor parte de las canciones, aunque ejemplos como "Amor amargo" -de aires flamencos- o "Tiritar" -con un arreglo para viola por Alejandro Terán- parecieran no responder al cartelito de pop electrónico con que se definen. ¿Les interesa inscribirse en algún lado o se sienten libres de sorprender a sus seguidores?

Sorprender casi siempre es bueno, pero solito no alcanza. Creo que nuestros seguidores pueden estar seguros que PV les brindará muchas agradables sorpresas que los complacerán. Nuestro estilo es bastante amplio, se nutre de muchas cosas diferentes, pero a la larga, todo converge hacia un mismo túnel. En cuanto a la producción de las canciones, tenemos toda la intención de seguir inscriptos dentro del pop electrónico que mencionás -o tal vez habría que definirlo como pop-rock electrónico-. Las etiquetas son complicadas. Pocas veces tienen demasiado que ver con el hecho real.

Ya que los mencionás, te cuento: "Amor Amargo" y "Tiritar" son dos temas especiales porque tienen más que ver con el pasado, de dónde venimos. Más concretamente de Andi, ya que ésos temas son de él -yo sólo agregué un par de frases en "Amor Amargo"-, pero a mí también me tocan, tienen que ver con mi historia y por eso los incluimos en el disco.

Boeing colaboró en el disco con un remix, ¿cómo surgió la conexión? ¿Tienen en vista seguir ahondando en el mundo de la electrónica?

La conexión fue a través del sello -Isopo Discos-; fue muy interesante y fructífera así que ojalá se vuelvan a producir encuentros de este tipo.

¿Qué influencias manejan a nivel consciente?

Las influencias, en general, se dan más a nivel inconsciente. Con el tiempo vas atando cabos y llegás a descubrir de dónde salieron las cosas. A veces, cuando hay una canción en danza, le tratamos de encontrar un "hermanito" en la historia de la música para guiarnos en cuanto a la producción y a veces le encontramos más de uno, y de muy diferentes padres.

¿La independencia es una opción o la ven circunstancial?

En principio fue una obligación ya que las grandes compañías no nos querían editar: el material les encantaba pero no lo veían tan masivo como para tomarse la molestia de desarrollarlo, no tenían presupuesto, les resultaba difícil catalogarlo. Para encontrar la vanguardia hay que revolver en los catálogos de lo sellos independientes. Todo esto no significa que no viéramos con agrado el apoyo de una compañía grande, ¿por qué no? Sin embargo, salir por Isopo Discos nos queda realmente cómodo, como hecho a medida.

¿Qué perspectivas de crecimiento tiene Proyecto Verona?

Por el momento continuar componiendo y presentando en vivo nuestro material cada vez en mejores condiciones -es lo que viene ocurriendo-. Siempre a nuestro ritmo y disfrutando de lo que hacemos, si no, no sirve. Más tarde o más temprano, según lo dicte, en parte nuestro motor interno, en parte el acelere que pueda devenir de una demanda externa, grabaremos un segundo disco. Cuándo será eso... no tengo la menor idea. Somos juguetes del destino. Lo que nos mueve está adentro nuestro, no afuera, así que la máquina siempre está andando. El motorcito éste, de todas maneras, no va a mil, tiene el ritmo del dub, se toma las cosas con calma, salvo que lo apuren o lo sobre-estimulen. Ésto pasa cuando lo que hacés genera mucha respuesta, o sea demanda: se ejerce una presión que acelera los procesos. En nuestro país esa demanda está paralizada por lo tanto no nos asustamos, tampoco nos estimulamos, pero puede ser que ralentemos.

Quién sabe, a veces un éxito muy rápido puede ser tanta presión que un artista se vea forzado a grabar discos muy seguido, por fuera de lo que su propio tiempo le dicta. Yo me quejo de muchas cosas: del calor, de los pólenes, de la ignorancia de los líderes. Pero de lo que la música me da o me deja de dar, ya no me quejo.

Con la tranquilidad de quien sabe lo que vale avanza Proyecto Verona, con la esperanza de que su propuesta sea disfrutada por cada vez más gente. Seguramente no va a ser difícil: tienen mucho a su favor para lograrlo.

Por Julia Ariza
© INTERGROUP S.A.

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