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20-10-2002
Otra Demostración de Capacidad


Eduardo Alonso Crespo

Orquesta Sinfónica de Salta
Director:
Felipe Izcaray
Solista: Javier Anderlini, piano
Programa: Eduardo Alonso Crespo: Obertura de 'Juana la Loca', Franz Liszt: '2º concierto para piano y orquesta' y Johannes Brahms: '1ª Sinfonía en do menor' op. 68

Casa de la Cultura de Salta, 17 de octubre de 2002

La sombra del sinfonismo beethoveniano se extendió por casi cincuenta años durante el siglo XIX. Esa sombra fue la causa por la cual otro genio alemán, Johannes Brahms, tardaría catorce años (1862-1876) en componer su primera sinfonía, que vio la luz cuando el compositor tenía 43 años de edad. El respeto que Brahms sentía por la titánica producción sinfónica de Beethoven, la búsqueda en expresar el equilibrio entre lo clásico y lo romántico que por aquellos años pocos se habían percatado en las sinfonías de Beethoven, produjo finalmente que Brahms encontrara su propia personalidad y lenguaje sinfónicos. Su tejido musical, su forma, su estructura que omite el tradicional minué o scherzo en el tercer movimiento, la derrota que infligen las tonalidades mayores contra menores, la utilización de distintos ritmos y modulaciones, incluso dentro de un mismo movimiento, hacen de esta sinfonía una expresión sonora de gran belleza pero también de enormes dificultades. Solo se puede hacer bien con dos elementos básicos, un director capaz de hallar musicalmente el significado profundo de los pentagramas para preparar su ejecución en un lapso relativamente breve y un grupo instrumental de alto vuelo. Y ambos aspectos se cubrieron con creces. Felipe Izcaray entregó una versión majestuosa, en el exacto tempo que indica la tradición centro-europea, resolviendo todo el discurso con indudable maestría y los músicos estuvieron a la altura de las exigencias. Hubo solos memorables, por caso Ricardo Da Silva (oboe) en el primer movimiento, Valeriu Bivol (violín) en el segundo o Pablo Thimental (clarinete) en el tercero. La producción fue de tal magnitud que un eventual desajuste apareció desapercibido en medio de tanta musicalidad. Luego de tres buenos intentos previos, esta vez la orquesta hizo un Brahms inobjetable.

El concierto se inició con la atractiva obertura Juana la Loca de Alonso Crespo que ya conociéramos en octubre pasado con sus reminiscencias rítmicas del ragtime mezcladas con el lirismo de música básicamente latinoamericana donde encontré un lucido solo de Cecilia Ulloque (flauta), para cerrar la primera parte con el concierto de Liszt en el que Anderlini repitió con reconocida solvencia, pianismo aristocrático y transparente, su toque de junio, también del año pasado. Fue una interpretación feliz aunque me quedo con la del 2001, tal vez porque en ese momento el piano Steinway de la provincia estaba mucho mejor. Hoy ya es una calamidad. En este concierto, brilló además, Andriy Chornyy (violonchelo) en sus diálogos con el pianista.

Por razones de público conocimiento, el gobierno salteño mostrará cambios importantes. Es de esperar que quienes continúen la administración provincial sigan apoyando esta orquesta y su público, pues ambos no solo necesitan mantener este patrimonio cultural, sino que lo merecen.

Por José Mario Carrer
Para: Mundoclasico.com

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